Primero debo atenderme, para luego atenderte… Mi misma – 22/01/2017 Esto no es una cuestión de roles ni de rivalidad. Es simplemente una reflexión sobre algo que, con frecuencia, hacemos sin darnos cuenta: nos olvidamos de nosotros mismos mientras nos dedicamos a cuidar y hacer felices a los demás. Y no debería ser así. Si comienzo hablando de la mujer, debo reconocer que, desde hace generaciones, su papel estuvo muy ligado al servicio. Se esperaba que atendiera a su esposo, criara a sus hijos, cuidara de su familia y se asegurara de que todos estuvieran bien antes que ella. Incluso recuerdo haber visto algunas novelas donde ese era el modelo de mujer ideal: una mujer que siempre estaba para los demás y que pocas veces pensaba en sí misma. En mi casa también lo viví. Cuando nos sentábamos a la mesa, las mejores presas del pollo, o el mejor pedazo de carne, casi siempre eran para mi papá. Recuerdo que de niña le preguntaba a mi mamá: —¿Por qué no es para ti, si tú fuiste quien cocinó? ...