Y me quedo con tus ojos Mi misma – 19/01/2019 Hace unos días intenté recordar cuándo comenzó todo esto. Y, sinceramente, no encontré una respuesta. Solo sé que, en algún momento, te convertiste en esa persona que, sin buscarla, terminé esperando. Y, si tuviera que elegir una parte de ti para guardar en mi memoria, me quedaría con tus ojos. Hoy, al abrir los míos, apareció en mi mente tu sonrisa. Sí... tu sonrisa. Pude escuchar esa carcajada que siempre logra contagiarme y comprendí que, de alguna manera, estás presente cada noche cuando cierro los ojos y cada mañana cuando vuelvo a abrirlos. A veces pienso, en tono de broma, que duermes conmigo, porque eres el último pensamiento que me acompaña antes de dormir y el primero que llega al despertar. Me encanta que podamos reír juntos. De ti. De mí. Bueno... siendo honesta, más de mí que de ti. Pero eso también hace parte de nosotros. Y luego están tus ojos. Sí... Tus ojos. Esos que parecen hablar incluso cuando no pronuncias una sola pala...
Entre tú y yo Hay distancias que sobreviven al tiempo. Hay relaciones que nunca necesitaron un nombre para existir. Hay personas con las que simplemente nos conectamos, aunque pasen semanas, meses o incluso años sin vernos. Como si el tiempo jamás hubiera transcurrido. Como si existiera un hilo invisible que siempre nos llevara de regreso al mismo lugar. ¿Cómo explicar lo que sucede? Si un día llegas a mi puerta y tocas, sabes que encontrarás respuesta del otro lado. No porque viva esperándote, sino porque entre nosotros nunca existieron las dudas. Solo una certeza silenciosa: cuando coincidimos, algo inevitable ocurre. Nuestros cuerpos se reconocen demasiado bien. Basta una mirada sostenida unos segundos más de lo normal para que el ambiente cambie. La distancia desaparece. Tu mano busca la mía, luego mi cintura, y una corriente cálida comienza a recorrerme lentamente. Tu perfume despierta recuerdos que creía dormidos y tu cercanía hace que mi respiración cambie sin que pueda evitarlo...