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Artículo No. 15 No soy mamá 😞, soy tía 😊


Mis hijos de otra mamá 😊

No hay sentimientos tan reales, sinceros y sencillos como los que he logrado vivir con estas personitas que llegaron a mi vida, regaladas por mis hermanas y que hoy son una parte importante de mí.

Siempre escucharé la frase: "Si no son tus hijos, no es lo mismo..." Y yo solo puedo responder que, aunque no he tenido la bendición de tener hijos propios y no los haya parido, daría lo que fuera por ellos y mucho más.

Desde que llegaron a este mundo hemos compartido innumerables momentos. Para contar esta historia es necesario ir uno por uno, porque cada uno ocupa un lugar diferente en mi corazón y ha dejado recuerdos que atesoro profundamente.

AGE

De mi sobrina mayor, AGE, no tengo muchos recuerdos de sus primeros años, porque no estuve muy presente en esa etapa de su vida. Sin embargo, recuerdo como si fuera ayer nuestra primera gran aventura: un crucero. Fueron varios días compartiendo juntas y, sin duda, ese viaje marcó el inicio de una relación muy especial.

Con el paso del tiempo nuestra cercanía fue creciendo. No fue un camino fácil, porque siempre sentí que mi hermana tenía cierto recelo de que compartiéramos tanto o de que nuestra relación fuera tan estrecha. Pero el tiempo hizo su trabajo y hoy disfrutamos de una hermosa cercanía.

Soy su madrina de confirmación y siempre he procurado estar presente, acompañándola y queriéndola como una segunda mamá. AGE es organizada, tranquila, amante del buen gusto y de verse siempre linda. Es aplicada, perseverante y tiene una dulzura que la hace muy especial.

MRE

Luego llegó MRE.

Puedo decir, sin miedo a equivocarme, que ella ha sido lo más cercano que he tenido a ser mamá. Desde que salió de la pancita de mi hermana mayor estuve allí. Sus primeros días los pasó en mi casa y tuve el privilegio de darle su mamadera, sacarle los gases, cambiarle el pañal y disfrutar esos pequeños momentos que jamás se olvidan.

Ha sido esa personita que siempre ha estado para mí. Soy su madrina, su tía y, de muchas maneras, somos muy parecidas. Compartimos una forma similar de ver la vida y eso nos ha permitido construir una relación muy cercana.

En los últimos años la he visto reinventarse. Cambió su cabello, su estilo y, sobre todo, la forma en que se mira a sí misma. Hoy la veo segura, llena de vida y con una luz muy bonita. Es independiente, visionaria y tiene una tranquilidad que admiro.

GGE

Después de un receso de algunos años llegó GGE.

Con él viví algo parecido a lo que ocurrió con AGE. Durante su infancia no compartimos demasiado, pues siempre fue muy apegado a su mamá. Curiosamente, ha sido ahora, que ya está más grande, cuando hemos tenido la oportunidad de conocernos mejor.

Es un niño aplicado, sano y lleno de energía. Le encanta jugar, compartir con sus primos y disfrutar cada momento. Sus ojos siempre reflejan curiosidad y ganas de descubrir el mundo.

CRE

Después llegó CRE.

Con él sí he estado desde siempre. Cuando era pequeño tenía una frase que jamás olvidaré: "Yo quiero contigo." Cada vez que la decía me robaba una sonrisa.

Tengo muchísimos recuerdos con él. Es un niño muy inteligente, analítico y observador. Siempre me ha sorprendido el cuidado que tiene con su alimentación; controla todo lo que come, evita los azúcares y los colorantes con una disciplina admirable.

Ama los videojuegos, la tecnología y todo aquello que implique pensar y analizar. Pero, al mismo tiempo, es increíblemente cariñoso. Sus abrazos son de esos que se sienten de verdad. Y aunque suele ser tranquilo y sereno, también disfruta la adrenalina cuando aparece la oportunidad.

GOE

Y luego llegó GOE.

Siempre he dicho que se parece mucho a mí. Tenemos un carácter parecido y una energía muy similar.

Es una niña con una personalidad fuerte, líder por naturaleza, amante de la moda, del color y de verse siempre linda. Le encanta la comida italiana y, por supuesto, los dulces.

He tenido la fortuna de acompañarla desde pequeña y verla crecer. Su carácter no siempre ha sido fácil, precisamente porque esa fuerza que tiene para liderar a veces le hace olvidar que, en familia, también aprendemos a ceder.

Hoy ya es casi una señorita. La veo mucho más segura de sí misma, rodeada de amigos y muy querida por toda la familia.

JOE

Y, por último, llegó quien termina de volverme loca: JOE.

Es el más pequeño de la banda y tiene una energía inagotable. Habla con todo el mundo, no conoce la pena y abraza con una espontaneidad que enamora. Es un niño feliz.

Le fascina la tecnología, pero también correr, saltar, gritar, jugar y disfrutar cada minuto. Como sigue siendo el más pequeño, todavía puedo consentirlo, llenarlo de besos y abrazarlo sin que me diga que ya está muy grande. Los demás crecieron demasiado rápido... él todavía me deja ser su tía consentidora.

Mis hijos de otra mamá

Ellos son mis hijos de otra mamá.

Son parte de mi vida, de mis alegrías y de mis recuerdos. Están presentes en todo lo que hago, en lo que soy y en todo lo que aún me falta por vivir.

Es el amor más sincero, más simple y más grande que he experimentado. Ellos me regalan abrazos, besos, llamadas, dibujos, regalos, ocurrencias y, sobre todo, su cariño.

Escuchar un "¡Tía Lidia!" sigue siendo uno de los regalos más hermosos que me ha dado la vida.

No tengo hijos, lo sé.

Pero el amor no siempre nace de la sangre ni del vientre. A veces nace de la convivencia, de los años compartidos, de las risas, de las lágrimas y de la decisión de estar presentes.

Y si algo tengo claro es que siempre seré su tía, su madrina, su cómplice, su refugio... y ellos siempre serán mis hijos de otra mamá.

Comentarios

  1. Hermoso me encantó ... Usted es como mi inspiración de una mujer adulta y la quiero como una segunda mamá alguien en quien confio admiro y respeto
    La quiero mucho Tía

    ResponderBorrar

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