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Articulo 20. Se Original, Esculpe tu propia version.


Sé original, esculpe tu propia versión

Mi misma – 03/08/2020

Vivimos en una sociedad que, muchas veces, parece una fábrica de personas inseguras. Día tras día se nos presentan modelos de éxito, belleza, comportamiento e incluso de felicidad que terminamos creyendo que debemos imitar.

Sin darnos cuenta, comenzamos a copiar conductas, estilos de vida y hasta formas de pensar que nos alejan, poco a poco, de quienes realmente somos.

Pero, ¿qué buscamos cuando intentamos parecernos a alguien más?

Las respuestas pueden ser muchas. Tal vez aceptación, admiración, pertenencia o simplemente sentir que encajamos. Lo preocupante es que, en ese intento, comenzamos a adoptar hábitos, gustos, pensamientos e incluso creencias que no nacieron de nosotros. Poco a poco dejamos de construir nuestra propia identidad para convertirnos en una versión de alguien más.

He visto cómo, al iniciar una relación —ya sea sentimental, de amistad o incluso laboral— algunas personas comienzan, casi de manera inconsciente, a practicar un deporte que antes no les interesaba, cambian su forma de vestir, modifican su alimentación, escuchan otra música o adoptan expresiones que nunca habían utilizado.

Y no, no creo que eso sea necesariamente malo.

Es natural que las personas con las que convivimos influyan en nosotros. Compartir tiempo con alguien siempre deja aprendizajes, costumbres e incluso nuevas formas de ver la vida. El problema aparece cuando dejamos de reconocer qué es realmente nuestro y qué hacemos únicamente para agradar o sentirnos aceptados.

En cualquier relación tiene un enorme valor seguir siendo auténticos.

Podemos aprender del otro sin dejar de ser nosotros mismos. Podemos admirar sin imitar. Podemos cambiar porque queremos crecer, no porque sentimos que debemos parecernos a alguien para ser suficientes.

Las relaciones más sanas no se construyen entre dos personas iguales, sino entre dos personas auténticas que se respetan en sus diferencias.

Quizá valga la pena detenernos un momento y preguntarnos:

¿Quién soy hoy en mis relaciones?

¿Sigo siendo la persona que era o me he convertido en el reflejo de alguien más?

¿Las decisiones que tomo nacen de mí o del deseo de complacer a otros?

Cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de esculpir su propia versión. Una versión imperfecta, sí, pero genuina. Una versión que conserve sus principios, sus gustos, sus sueños y su esencia.

Y quizá quede una última pregunta...

¿Por qué lo hacemos?

¿Será que, en el fondo, sentimos que no somos suficientes?

No pretendo responder esa pregunta en este artículo. Creo que esa respuesta solo puede encontrarla cada persona cuando se atreve a mirarse con honestidad.

Mientras tanto, te dejo una invitación:

No vivas intentando parecerte a alguien más.

El mundo ya tiene suficientes copias.

Lo que realmente necesita es tu versión más auténtica.

¿Y tú? ¿Sigues siendo quien eres o, sin darte cuenta, has empezado a vivir la vida de alguien más?

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