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Artículo No. 3 Algo Cambio

Algo cambió...

Mi misma – 15/01/2017

Hay preguntas que creo que toda persona debería hacerse de vez en cuando cuando está en una relación.

No existe una receta perfecta para el amor.

Tampoco un manual de instrucciones o una señal luminosa que nos avise exactamente cuándo algo cambió.

Sin embargo, sí existen preguntas que pueden ayudarnos a descubrirlo.

¿Sigo enamorado?

¿Estoy donde quiero estar?

¿Estoy con la persona con la que deseo compartir mi vida?

¿Sigo siendo yo dentro de esta relación?

¿Soy feliz?

Si alguna de esas respuestas comienza a ser un "no", quizá sea momento de detenernos y escuchar lo que el corazón intenta decirnos.

Porque, cuando algo cambia, normalmente no sucede de un día para otro.

Son pequeños detalles.

Conversaciones que desaparecen.

Abrazos que se vuelven costumbre.

Silencios que empiezan a pesar.

Y un día descubrimos que ya no somos los mismos.

Aceptar esa realidad no es fácil.

Pero ignorarla tampoco la hará desaparecer.

Por eso creo que, cuando sentimos que algo cambió, lo primero que debemos hacer es hablar.

Hablar con sinceridad.

Sin rodeos.

Sin buscar culpables.

Solo intentando comprender qué está ocurriendo antes de que el silencio haga más daño que las palabras.

Ahora bien...

¿Todo está perdido cuando llegamos a ese punto?

No necesariamente.

Hay relaciones que todavía pueden rescatarse.

Tal vez sea momento de romper la rutina.

Cambiar de escenario.

Volver a sorprenderse.

Regalar más tiempo de calidad.

Escuchar con verdadera atención.

Volver a elegir al otro cada día.

Y aquí aparece mi lado más práctico.

Siempre he pensado que, así como en el trabajo hablamos de mejora continua, las relaciones también necesitan revisarse de vez en cuando.

Necesitan pequeños ajustes.

Nuevos proyectos compartidos.

Espacios para conversar.

Momentos para celebrar lo bueno y corregir aquello que dejó de funcionar.

Porque el amor también requiere mantenimiento.

No para convertirlo en una obligación, sino para recordar que aquello que valoramos merece ser cuidado.

Al final, ninguna relación crece por casualidad.

Crece cuando dos personas deciden seguir construyéndola.

Todos los días.

¿Y tú?

¿Alguna vez sentiste que algo cambió? Y, si fue así, ¿te atreviste a hablarlo o esperaste a que el tiempo respondiera por ti?

Comentarios

  1. Muy interesante cada uno de sus planteamientos. Ese renovar me lleva a una reflexión que leí en estos dias sobre esposas(os) vs amantes. El exitos de los amantes es lo que vende esa relación, el salir de una rutina que tu bien señalas en tu escrito. Pero mas fácil es avocarse a una relación de este tipo, para algunos, que dedicarse a buscar lo que tu justamrnte señalas, "algo cambio".

    Concuerdo con tu planteamiento...debemos ser valientes en identificar aquellas cosas que nuestras relaciones necesitan para vivirlas plenamente anticipando en todo momento ese "algo cambió".

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  2. Es correcto Mr. la clave es ser valiente y hacer un cambio. Un besote.

    ResponderBorrar

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