Yo misma
17 de diciembre de 2017
Hubo un día en el que descubrí que vivía para todos... menos para mí.
Mi tiempo, mis decisiones y hasta mi estado de ánimo parecían depender de las personas que me rodeaban. Me preocupaba por sus problemas, celebraba sus logros, intentaba aliviar sus cargas y estaba siempre disponible cuando alguien me necesitaba.
Pero había olvidado hacerme una pregunta fundamental:
¿Y yo?
Ese día comprendí que no era la protagonista de mi propia historia; apenas era un personaje secundario en una vida que yo misma había construido para los demás.
Entonces comenzaron a aparecer las preguntas.
¿Quién se preocupa por ti?
¿Quién está pendiente de cómo amaneciste?
¿Quién te escribe un "buenos días" solo para saber que estás bien?
¿Quién te desea una buena noche?
¿Quién pregunta cómo está tu corazón cuando nadie más lo ve?
¿Quién cuida de quien siempre cuida a los demás?
El silencio llegó sin hacer ruido.
Se sentó frente a mí y observó cómo dos lágrimas recorrían lentamente mis mejillas. No había respuestas. Solo una verdad que ya no podía seguir ignorando.
Me había olvidado de la persona más importante de mi vida.
De mí.
Ese día entendí que el amor propio no es egoísmo. Es responsabilidad.
Que cuidar de uno mismo no significa dejar de amar a los demás, sino aprender que no podemos vaciarnos intentando llenar la vida de todos.
Porque cuando tú desapareces de tu propia historia, nadie puede ocupar ese lugar por ti.
Desde entonces decidí volver a buscarme.
Escucharme.
Elegirme.
Y recordar, cada día, que la primera persona a la que debo cuidar... soy yo.

Esto es totalmente cierto....uno siempre pendiente de todos...
ResponderBorrary quedamos para un despues que casi nunca llega. Leer me hizo recordar.....y tienes muchisimas razon....solemos vivir la vida de los demas y olvidamos la nuestra.