Artículo 24.
Cuando el pasado aparece en tu
vida….
Cuando el pasado toca tu puerta...
Mi misma – 27/02/2021
Cuando una relación termina, casi siempre necesitamos un tiempo para sanar.
Es un tiempo de duelo.
Un tiempo para despedirnos de los planes que ya no serán, de las conversaciones que terminaron y de la persona que un día imaginamos en nuestro futuro.
Si el amor fue verdadero, también lo será el dolor de la despedida.
Y es precisamente durante ese proceso cuando, muchas veces, el pasado decide volver.
Toca a la puerta.
Aparece con un mensaje, una llamada, un "¿cómo has estado?" o con cualquier excusa que parezca inofensiva.
Pero entonces surge una pregunta:
¿Por qué regresa el pasado?
No siempre vuelve por amor.
A veces regresa por costumbre.
Por curiosidad.
Por soledad.
Por nostalgia.
O simplemente porque sabe que todavía existe una puerta que quizá no terminaste de cerrar.
Y ahí es donde debemos tener cuidado.
Cuando estamos viviendo un duelo emocional somos vulnerables. Extrañamos, idealizamos los recuerdos y, en ocasiones, confundimos la necesidad de sentirnos amados con el deseo de volver con quien ya nos hizo daño.
En esos momentos es muy fácil olvidar por qué terminó la historia.
Solo recordamos los buenos momentos.
Y eso puede llevarnos a abrir una puerta que con mucho esfuerzo habíamos logrado cerrar.
Siempre he pensado que evitar ciertas situaciones también es una forma de cuidarnos.
No porque seamos débiles.
Sino porque conocemos nuestras propias heridas.
Hay decisiones que no necesitan largas conversaciones ni demasiadas explicaciones.
A veces, un "no" dicho a tiempo evita un nuevo sufrimiento.
Porque permitir que alguien regrese cuando solo busca llenar un vacío momentáneo puede terminar dejando un vacío aún más grande en nosotros.
Creo que el duelo merece ser vivido con respeto.
Es el tiempo que nuestro corazón necesita para sanar, recuperar su dignidad y volver a creer que el amor puede empezar de nuevo.
No con quien ya decidió marcharse.
Sino con alguien que, cuando llegue, tenga la intención de quedarse.
¿Y tú?
Si el pasado tocara hoy a tu puerta...
¿Le abrirías o simplemente le desearías un buen camino?

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